Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina

mutilation genital20minutos.es: La mutilación genital femenina es el término que se utiliza para designar la acción de alterar o lesionar los órganos genitales femeninos, pero lo que realmente cuenta son historias de miedo, humillación y violencia que millones de personas tienen que vivir por el hecho de ser mujeres.

Esta abominable práctica todavía es mayoritaria en un gran número de regiones y países del mundo. Entre 120 y 140 millones de mujeres y niñas han sido mutiladas, de las cuales 92 millones viven en países africanos como Guinea, Burkina Faso, Kenia o Egipto, y 44 millones eran menores de 14 años en el momento de la mutilación. Cada año hay 3 millones de niñas y mujeres en riesgo de ser sometidas a este procedimiento y, aunque no se pueda considerar un fenómeno común en nuestro continente, en Europa, cada año, 180.000 mujeres también están expuestas a este peligro.

La tradición se perpetúa por sus funciones sociales: control de la sexualidad y la virginidad de las mujeres o rito de iniciación a la edad adulta o al matrimonio. Las creencias religiosas se aluden como pretextos, aunque en la realidad ninguna creencia la prescribe.

Sea como fuere, la mutilación genital es inevitablemente una violación del derecho a la vida al ponerla en peligro, del derecho a la seguridad e integridad física y de los derechos sexuales y reproductivos de niñas y mujeres. Además, el sufrimiento dura toda la vida y, a largo plazo, puede provocar infecciones recurrentes, quistes, infertilidad, mayor riesgo de complicaciones del parto y muerte del recién nacido, infección de VIH/SIDA, incontinencia urinaria y relaciones íntimas dolorosas.

Por consiguiente, es una práctica de máxima discriminación de la mujer a la par que un instrumento de degradación y humillación que se ejerce de forma obligada en niñas indefensas. Por ello, Amnistía Internacional la considera una forma de tortura.

Las acciones de la ONU, UNICEF y la Unión Africana a partir de la segunda mitad del siglo pasado desembocaron en un Programa Mundial para erradicar la mutilación genital femenina en 2030. En 2015, diecinueve países africanos la habían prohibido, entre ellos Gambia, Egipto, Sudáfrica y República Centroafricana. La muerte en Egipto de una niña de 17 años a raíz de una ablación hizo que, a finales de septiembre de 2017, el presidente Al Sisi firmase una ley para aumentar la pena prevista de forma considerable a las personas que realizasen una MGF.

El incremento de la participación internacional, las medidas de prevención y el aumento de la visibilidad del problema han conseguido que se disminuya la práctica y aumente su oposición en las comunidades afectadas. No obstante, el camino hacia la erradicación de esta forma extrema de violencia contra las mujeres y las niñas todavía es muy largo y empieza por un trabajo de educación en igualdad en las zonas afectadas que nos concierne a todas las personas.

En España la mutilación genital femenina es un delito. Y en 2015 se aprobó un Protocolo común de actuación sanitaria cuyo objetivo es promover el conocimiento y sensibilización de los y las profesionales de la salud y orientar actuaciones homogéneas en el conjunto del Sistema Nacional de Salud. Con ello se pretende mejorar la salud de las mujeres y niñas a las que se ha practicado la mutilación y trabajar en la prevención y detección del riesgo en niñas especialmente vulnerables.

En definitiva, es imprescindible que la acción legislativa internacional y la obligación que tienen los Estados de garantizar que todas las personas pueden tomar decisiones sobre su sexualidad y su vida reproductiva sin coacción ni violencia, se acompañe de acciones preventivas centradas en la información y la educación. UNICEF señala que los avances producidos auguran que la efectiva transmisión del conocimiento sobre las consecuencias de la mutilación genital femenina reduce su prevalencia. Y desde Amnistía Internacional recordamos que no debemos olvidar, desde este lado del Mediterráneo, que los Estados deben cumplir con la obligación de ofrecer asilo y refugio a mujeres en riesgo de ser mutiladas.Integridad moral para la integridad física.

Antía Davila, Equipo de Mujeres de Amnistía Internacional

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