Las venas del planeta

guatemala - reportaje lorea.jpgPor: Lorea Lozano

Morritos es una pequeña localidad de Guatemala a la que se accede a través de un camino sin asfaltar. Una hora y media es lo que se tarda en recorrer esa ruta en camioneta, tiempo suficiente para enamorarse de su verde paisaje. Pero los habitantes de Morritos, desprovistos de cualquier medio de transporte, incluso de burros o caballos, tardan muchísimo más. Se encuentran prácticamente aislados. Lo que Lourdes Tomé y el resto de viajeros de SODePAZ pudieron conocer durante un tiempo, para otro puñado de personas es el duro día a día. En Morritos no hay luz ni agua, se vive en una “miseria total”. Solo en la escuela hay electricidad gracias a un pequeño panel solar.

Gracias a SODePAZ Lourdes conoció otra forma de viajar. Un turismo alternativo “típico turismo de masas” que permite viajar desde un punto de vista más político y social. Permite conocer la historia, la situación actual y la problemática con la que las personas de los diferentes países se ven obligadas a lidiar. Esto fue lo que le animó a hacer las maletas y marcharse a Nicaragua con la organización. Ese fue su primer viaje de este tipo, pero después vendrían muchos más: Melilla, Lisboa y, por supuesto, Guatemala.

Para esta aventurera Guatemala no ha sido un viaje cualquiera, ha sido “El Viaje”. Allí Lourdes vivió una experiencia que le hizo pensar. En una excursión anterior, los voluntarios de SODePAZ habían realizado un vídeo en el que los habitantes de Morritos hablaban de las desgracias que habían pasado durante la guerra. Al verlo, la pequeña escuela dotada de un panel solar, el único lugar con electricidad de la localidad, no se inundó de tristeza, sino de alegría: “Fue muy curioso porque mientras nosotras estábamos a lágrima viva ellos se reían, les producía cierta gracia verse en la tele y no reparaban en lo que se estaba contando”. A Lourdes conocer a la gente de Morritos le sirvió para aprender de la actitud humana. Lo que más le sorprendió fue “la capacidad que tiene el ser humano para regenerarse”, aunque, “lo cierto es que no les queda otra”, dice con cierta resignación.

Ahora Lourdes, además de viajar con SODePAZ, colabora con ellos. Se trata de una organización “autónoma y auto sostenible” que tiene como objetivo “contribuir a la formación política, el empoderamiento popular y la construcción de otros mundos posibles”, según Federica Carraro, una de sus fundadoras. El principal medio que utilizan para llevar a cabo esta misión es el turismo responsable. A través de estos viajes pretenden conseguir que quienes los realizan alcancen un conocimiento multicultural y que, a la vuelta, sean la voz de los países más empobrecidos. Además pretenden fomentar una forma de hacer turismo menos dañina y contaminante. La organización ha realizado una exposición fotográfica a raíz del viaje a Guatemala. Las personas interesadas en verlo también pueden asistir a charlas en las que se habla sobre la problemática de la escasez de agua o sobre la situación de abandono por parte del gobierno.

El turismo es una de las industrias que más rápida y fuertemente ha ido creciendo a lo largo de todo el mundo. Además, ha servido para reforzar la economía de muchos países y proporciona una gran cantidad de puestos de trabajo. Actualmente hay casi mil millones de turistas internacionales cada año  y el sector turístico ocupa alrededor del 10’4% del empleo mundial. España se encuentra entre los países más visitados, y solo el pasado 2016 recibió 75’3 millones de turistas. Casi todos coinciden en que viajar y conocer mundo es maravilloso, pero, si no se hace con responsabilidad, puede traer consecuencias negativas.

Una de ellas es que, a menudo, los países ricos suelen beneficiarse más del turismo que los pobres. Esto ocurre en países muy turísticos pero empobrecidos, como los países del Caribe. El turismo no deja en ellos prácticamente beneficios económicos, sociales o medioambientales; van a parar a empresas extranjeras. En la mayoría de los viajes ‘todo incluido’ cerca del 80% de los gastos de los turistas van a líneas aéreas, hoteles y, en definitiva, compañías internacionales que tienen su origen en el país de procedencia del viajero.

Viajar con grandes empresas suele ser el formato más popular. Los turistas las eligen por su precio, seguridad y comodidad. Al contratar un paquete turístico el precio se cierra desde el primer momento y el turista suele disponer de todos los servicios y comodidades que tiene en su país de residencia. Pero, ¿así puede conocerse de verdad un lugar? Para Lourdes Tome la respuesta es clara: no. Haber conocido a las “contrapartes” es lo que hace de estas experiencias algo tan enriquecedor. Según Lourdes, poder aprender de la gente de otros países, compartir con ellos sus casas y comer su comida es “un privilegio total”. “En definitiva, vives, durante unos días, la vida de esas personas y eso no se puede comparar con ningún resort de cinco estrellas, es inigualable.” -sostiene emocionada-.

Para Tome “viajar tradicionalmente es como ver teatro”. Por eso, tiene claro lo que busca cuando va de viaje: “Yo lo que quiero es descubrir la vida real, los problemas reales, conocer a la gente, hablar con ellos… Quiero conocer las venas de los lugares que visito, y enfocarlo todo desde una perspectiva política y feminista”. Para Tome, el turismo tradicional no tiene nada que ver con el tipo de viajes que se realiza en SODePAZ. Las personas que se quieran apuntar tienen que tener muy claro que  se van a encontrar con un tipo de viaje “donde el alojamiento y las comidas se pueden hacer en las comunidades o lugares que tengan una teoría sostenible del medio y de las costumbres”. Los viajeros de esta organización suelen tener un “cierto nivel de compromiso social y político: una cierta conciencia”, porque, según Lourdes, de lo contrario es probable que estos viajes no les interesen.

Para esta viajera, el turismo puede llegar a ser “corrosivo” si no se trata bien. “El turismo normal está sacando lo auténtico de los sitios, ya no probarás jamás una comida auténtica, las tiendas se abren y se cierran a la misma hora y cuando todo el mundo se va, ahí solo queda el escenario.” -se queja con preocupación Tome- “Quiero viajes que me muestren realidades, no decorados”, sentencia.

Melilla, Lisboa, Nicaragua o Guatemala son tan solo unos ejemplos. El turismo responsable puede realizarse en todas partes. La clave es abandonar el lugar que visitas sin dejar ningún impacto negativo en él. Este tipo de turismo defiende el respeto por la cultura y tradiciones, fomenta el uso del transporte público y el consumo en establecimientos llevados por locales para fomentar la economía de la zona, y advierte de la importancia de no generar residuos.

Para muchas personas como Lourdes viajar no es consumir viajes, es una forma de entender el mundo. Es ver la realidad de forma directa, sin intermediarios. Es aprender a respetar las formas distintas de vivir y abrir los ojos y oídos para ver en qué medida se respetan los Derechos Humanos en cada país. Es contarlo y hacer de portavoz para poder contribuir, aunque sea en pequeña medida, a mejorar sus problemas. Es analizar las venas del planeta y descubrir de qué está compuesta esa sangre que lo hace funcionar.

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